Este cochino tiene cojones

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El día a de hoy fui a una hacienda agradable y muy natural. Los zamuros volando,  los conejos saltando y los malditos zancudos picando.

Cuando iba caminando me encontré con este peculiar cochino. Estaba acostado en su lindo y querido barro mugriento cuando lo invite a que se levantara y, sin pensarlo dos veces le echo bolas, literalmente, y se paro.